viernes, 28 de noviembre de 2008

José Hierro. Libro de las alucinaciones.


Una de las cosas con las que yo más disfruto es con la lectura y pocas cosas hay como poder sentarse tranquilamente a leer un buen libro... últimamente si no es por una cosa es por otra pero dedico mucho menos tiempo del que me gustaría a este estupendo hábito, así que aprovechando que por motivos de trabajo he tenido que viajar... ¿qué mejor compañía que un libro? Necesitaba uno que no ocupase mucho y no sabía por cuál decidirme, pero finalmente mi mano agarró el "Libro de las alucinaciones" de José Hierro, uno de mis poetas favoritos y que tenía allí olvidado... en este libro, Hierro subraya lo absurdo, lo inutil y arbitrario de nuestro destino, alegría, dolor, lucha y vida son valores intercambiables por desesperanza, inútil dolor, lucha inútil, muerte y olvido. No sabría explicar porqué me gusta tanto la poesía de José Hierro, pero como el propio Hierro dice:

"Intentar definir la poesía es propio de locos, es decir: de poetas. Cada poeta lo intenta por medio de sus poemas y siempre lo logra imperfectamente. Cada poema constituye un fracaso y, por lo mismo, es un estímulo para escribir el siguiente"


LIBRO DE LAS ALUCINACIONES
La noche.
"Mundo de piedra"
Se asomó a aquellas aguas
de piedra.
Se vio inmovilizado,
hecho piedra. Se vio
rodeado de aquellos
que fueron carne suya,
que ya eran piedra yerta.
Fue como si las horas,
ya piedra, aún recordaran
un estremecimiento.

La piedra no sonaba.
Nunca más sonaría.
No podía siquiera
recordar los sonidos,
acariciar, guardar,
consolar...

Se asomó al borde mudo
de aquel mundo de piedra.
Movió sus manos y gritó su espanto.
y aquel sueño de piedra
no palpitó. La voz
no resonó en aquel
relámpago de piedra.

Fue imposible acercarse
a la espuma de piedra,
a los cuerpos de piedra
helada. Fue imposible
darles calor y amor.

Reflejado en la piedra
rozó con sus pestañas
aquellos otros cuerpos.
Con sus pestañas, lo único
vivo entre tanta muerte,
rozó el mundo de piedra.
El prodigio debía
realizarse. La vida
estallaría ahora,
libertaría seres,
aguas, nubes, de piedra.

Esperó, como un árbol
su primavera, como
un corazón su amor.

Allí sigue esperando.



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