A principios del siglo XX, el cuento de miedo sufrió una importante mutación, ya que los protagonistas habían sido siempre los muertos, y eso tuvo lugar con Arthur Machen, que comenzó a eliminar de los cuentos de terror los elementos "caducos" como el castillo medieval, el muerto (en todas sus variedades), la noche,... y comenzó a escribir cuentos de miedo a base de luz, de campo, de verano, de cantos de insectos, de piedras y de montes. Y la tendencia de Machen fue seguida por los demás escritores fantásticos y por debajo de los terrores más superficiales y banales descubrieron nuevos mundos (viejísimos mundos) de caos y horror. Igual que la razón crecía también hacia las profundidades, los cuentos de miedo ahondaron su campo de acción. Mas allá del simple muerto y el castillo medieval, retrocedieron a épocas primitivas, prehistóricas, prehumanas, a épocas de oscuridad primigenia, de caos, de vagas formas protoplasmáticas del despertar del mundo. La arcaica capa geológica vino a simbolizar un estrato primitivo de la mente. Los terrores más antiguos de la humanidad resucitaron, como arte nuevo, al quedar liberados por el avance en profundidad de la razón. La viejísima creencia se convirtió en novísimo arte. Los terrores primitivos vinieron a ser antídoto del último terror. Y así, Bram Stoker revivió en "La guarida del Gusano Blanco", su última novela, un horrible ser prehistórico que había llegado a nuestros días por un extraño camino evolutivo. M.P. Shiel y W.H. Hodgson escribieron sobre terrores cósmicos. Lord Dunsany inventó mundos oníricos de pura evasión. Algernon Blackwood hizo protagonista de sus relatos a la fascinación de la naturaleza virgen. Pero de todos ellos, el que mejor supo expresar la angustia de su tiempo (expresando simplemente la suya propia) fue Howard Phillips Lovecraft.
Howard Phillips Lovecraft nació en Providence, Rhode Island, el 20 de agosto de 1890 y falleció en Ibídem, el 15 de marzo de 1937) fue un escritor estadounidense, autor de novelas y relatos de terror y ciencia ficción. A Lovecraft se le considera un gran innovador del cuento de terror, ya que portó una mitología propia (los mitos de Cthulhu), desarrollada en colaboración con otros autores (Belknap, Ashton, Derleth, Schorer, Bloch, Wandrei,...) y que aún está vigente. Su obra constituye un clásico del terror cósmico materialista, una corriente que se aparta de la temática tradicional del terror sobrenatural (satanismo, fantasmas), incorporando elementos de ciencia ficción (razas alienígenas, viajes en el tiempo, existencia de otras dimensiones). Cultivó también la poesía, el ensayo y la literatura epistolar. Al igual que le pasó a otros muchos talentos, el de Lovecraft fue poco reconocido en su época.
(Fuente: Prólogo de Los mitos de Cthulhu. Rafael Llopis. Alianza Editorial )
(Fuente: Prólogo de Los mitos de Cthulhu. Rafael Llopis. Alianza Editorial )

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